
Fue la primera película animada por ordenador y pionera en conquistar a padres e hijos.
Steve Jobs y John Lasseter convirtieron la decepción en creatividad, y cambiaron el mundo igual que antes que ellos lo hizo el cine en color o el sonoro. El fundador de Apple puso el dinero y la fe, el animador, el talento y el ingenio. Unieron fuerzas y levantaron un imperio, Pixar, que revolucionó la animación cuando nadie, ni siquiera Disney, apostaba por ellos. Fueron muchas horas de trabajo sin descanso, discusiones propias de titanes y remiendos dignos del juguete más viejo, pero al final todo salió. Acosados por las deudas y tras miles de visionados en «una sala oscura y sin ventanas pero con sillones viejos como recogidos de la calle», nació «Toy Story», el primer largometraje animado por ordenador. El resto ya es historia.
Unos juguetes que han conquistado a varias generaciones, de caja en caja, durmiendo en armarios y cambiando de manos. Que se han roto brazos y piernas pero, cuando nadie los ve, un cuarto de siglo después, todavía cobran vida para emprender nuevas aventuras. Incansables de vida en una segunda película, una tercera… e incluso una cuarta, fieles siempre a la misma premisa: «¡Hasta el infinito… y más allá!».
Leave a comment